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Un día entre olivos y bodegas

Cuaderno de viaje creado por adecobeladecobel
Fecha de realización: 18/07/2012

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En las postrimerías del verano, cuando el calor comienza a dar una tregua, a mediados del mes de septiembre, nos dirigimos a la comarca Campo de Belchite a descubrir algunos de los tesoros agroalimentarios que esconden los pueblos que la componen.

Nuestra primera parada la hicimos en Belchite. Preparados con la ropa adecuada para realizar una caminata senderista, dejamos los coches en la explanada, frente a la gasolinera del pueblo, y tomamos el camino que sale junto a la empresa Pavimentos Lapuerta, dirección a Codo.

Los primeros metros de la ruta están protagonizados por el paisaje estepario, pero pronto, a ambos lados del camino, olivos de varias centurias, de robustos y tortuosos troncos y copas de color verde y plata protagonizaron el trayecto y nos acompañaron en nuestro agradable paseo de poco más de 10 km y escaso desnivel.

La llegada a Codo nos permitió hacer un descanso y reponer fuerzas en uno de sus bares, Casa Perico, en el que pudimos degustar unos de los mejores huevos fritos que jamás comimos y que su regente insistió en hacernos saber que fueron fritos “con aceite de nuestros olivos”. Una maravilla!

Abandonamos el pueblo de Codo para continuar nuestra ruta que nos llevó de nuevo a Belchite. En este caso, la vuelta la hicimos por otro camino. Tomamos la Avenida del Generalísimo hasta la carretera que enlaza Belchite con Codo y transcurridos varios metros, tomamos el camino señalizado a mano izquierda que nos llevó a la carretera A- 232, unos metros de distancia de nuestro punto de partida.

De nuevo en los coches, nos dirigimos a la almazara Molino Alfonso, donde nos esperaba Tino, su regente, que nos enseñó las instalaciones de la almazara y nos explicó todo el proceso de elaboración de aceite de oliva virgen extra. Al finalizar la explicación, Tino nos enseñó las peculiaridades de la cata y pudimos poner a prueba nuestras habilidades organolépticas con los aceites que probamos. Tras comprar algunos de los productos expuestos en su tienda agroalimentaria, nos dirigimos a Lécera, pueblo que se encuentra a algo menos de 14km.

En el restaurante La Gasolinera de Lécera teníamos hecha una reserva para degustar el Menú Campo de Belchite. Probamos la pasta ecológica, elaborada con cereal de la zona y el ternasco, criado en este municipio. Como postre, nos sorprendió el sorbete de tomillo, planta aromática que puebla los montes de Lécera.

Después de una larga sobremesa, agotamos nuestro día protagonizado por la agroalimentación de Campo de Belchite, visitando la Bodega Cooperativa de Ntra. Sra. del Olivar, en plena campaña de vendimia. Lo primero que nos sorprendió al llegar a la cooperativa fueron las filas de tractores, con sus remolques rebosando vides. Al abrir las puertas de los coches nos invadió el intenso olor a mosto de la uva y una especie de alegría o satisfacción mezclada con el cansancio de la jornada en los rostros de los que ahí esperaban su turno para descargar la cosecha.

El interior de la bodega mantiene la construcción de sus inicios, en la década de los años 50, con curiosos pasillos de trujales, que comparten espacio con los tanques de acero inoxidable más sofisticados y modernos.

Después de comprar algunos de sus vinos, nos desplazamos hasta la otra bodega del municipio, de gestión familiar, Bodegas Tempore, que tiene una imagen muy cuidada y moderna. En su interior cuenta con una tienda en la que ofrece productos selectos de todo Aragón.

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